miércoles, 25 de marzo de 2020

Algo bueno de la cuarentena es que volvi a escribir, y escribo sin pensar demasiado, y publico. Eso me gusta. Le doy batalla a mi crítico interior. Tengo claro que esto que escribo no tiene que ver con buscar algo interesante, sino con el simple hecho de animarme a escribir, y sobre todo a publicarlo (aunque nadie lo lea, que en cierto punto me tranquiliza).

Iba a escribir sobre mi día y lo deprimido que me sentí desde esta mañana, pero me parece más interesante tomar esto que me pasa de querer escribir. Lo del bajón lo puedo escribir mañana. Es probable que siga con esta misma sensación.

Escribir se siente bien, y saber que alguien puede leerlo genera una adrenalina particular que hace la escritura mucho más interesante. Porque claro, para que esto funcione tiene que haber dos partes en teoría, pero en este caso me sirve sobre todo para liberar mi cabeza en estos días tan extraños que se viven.

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Voy a probar algo difernte, que no suelo hacer: Describir este momento en 3ra persona.


Sus dedos no se apartan del teclado ni siquiera cuando pasan algunos segundos sin teclear. No se perciben dubitativos. Frenan, pero cuando continúan teclean con llamativa seguridad. Rara vez vuelve sobre las letras tecleadas, en consecuencia no utiliza el "backspace" salvo en el final de alguna frase (como esta).

Se percibe un movimiento en sus mandíbulas, leve, pero claro. Denota que algo lo perturba, o al menos le genera tensión. Sus piernas estan cruzadas a la altura de la rodilla, quedando apoyada una sobre la otra. La punta de su pie izquierdo esta apoyada en el piso, mientras que su pie derecho (en el aire) realiza azarosamente mínimos movimientos circulares.

La mesa del comedor de fórmica roja hace de escritorio, y para un observador externo podrían resultarle extraños los elementos que estan sobre la misma: 4 botellas de aguar, dos de ellas vacías, las otras dos llenas hasta la mitad, y una de ellas fría. Una pequeña valija de cuerina marrón que contiene un juego de mesa, una raqueta eléctrica mata mosquitos, un celular (su celular), un estuche de anteojos, y un juego para niños con caños metálicos helicoidales y piezas de madera de colores esféricas y rectangulares que cuelgan de los caños.

Su postura no cambia mientras escribe, pero las pausas son cada vez más comunes. La seguridad en el tecleado esta intacta y es casi furiosa, pero a intervalos. Su rostro se mantiene inexpresivo, casi neutro, pero su mandíbula mantiene esos leves movimientos.

Cambian de posición sus piernas. La planta del pie derecho es ahora la que toca el piso. Las piernas siguen entrelazadas, pero en este caso el contacto se produce sobre el tobillo. Es el tobillo izquierdo el que descansa sobre el derecho dejando el pie izquierdo en el aire.

Tras una extensa pausa, se rasca la mejilla izquierda con la mano derecha. Se produce un ruido casi imperceptible en el ambiente, pero fuerte en su cabeza al rozarse las uñas con una incipiente barba mal cortada.

Sus ojos se desvían hacia el reloj de la pantalla que marca las 02:00 a.m. y tras un leve movimiento afirmativo de su cabeza termina de escribir este párrafo, que resulta ser el final de su breve descripción.


lunes, 23 de marzo de 2020

Llegué a una conclusión gracias a lo que escribí ayer. Mi falta de atención diaria se debe a que fantaseo constantemente.

Es increíble. Cualquier disparador por mas básico e ínfimo que sea, me basta para crear un mundo, una historia, un problema, o tan solo navegar por las aguas de mi cabeza, en gran medida sin llegar a destino alguno.

Me pregunto si es algo que le pasa a todo el mundo, a mucha gente, o es una característica mía particular. Lo hable con algunas personas y una respuesta repetida fue "típico de Piscis!". Se que parece un comentario tonto, pero es lo que me pasó; y en repetidas oportunidades.

Lo que me interesa en este caso es que el vínculo entre mi divague mental y mi débil atención es claro, y sin embargo nunca lo había percibido hasta este momento. Es casi lineal.

No reniego de mi "fantasía constante" pero creo que influye muy negativamente en este cambio que busco; en vivir un poco más acá ahora, y no en cualquier lado.

Porque considero una virtud poder abstraerse, imaginar, encarnar esas vivencias, sentirlas, y en algunos casos sacar conclusiones y cosas positivas, pero lo que veo es que me es tan fácil, y sobre todo tan cómodo estar en esa especie de limbo, que ya no lo controlo, y me pasa en muchos momentos en los que no quiero que me pase. Me pasa en mi casa, jugando con mi hija, en el trabajo, mientras manejo, cocinando, ordenando el baño... en cualquier situación; y esto puede disparar en cualquier cosa. Con esto no digo que "pierdo la conciencia", pero si que dejo de lado cosas que "no considero tan importantes"; y acá vuelvo al punto de mi escrito anterior, en el que me preguntaba porqué no estoy atento para cosas simples como reponer un jabón en la ducha, sacar la basura, o traer algo que me piden. Porque no se imaginan la cantidad de veces que me piden algo, y cuando me doy vuelta para buscarlo caigo en la cuenta que no tengo la menor idea de lo que me acaban de pedir. Parece simple pensar en volver a preguntar, pero para la otra persona es desesperante cuando esto se repite una y otra vez.

La pregunta es porqué vivo en mis fantasías; y esa respuesta no la tengo.
Desde cuando? Esa es fácil... desde que tengo uso de razón. Porqué desarrollé esta "facultad" (o como quieran llamarle)? No tengo la menor idea, pero cuando estoy solo tengo esa capacidad de hacer un mundo de un tornillo.

Porqué vivo en mis fantasías es una buena pregunta. Hice muchas cosas en mi vida. Viajes, trabajos diversos, diseñé objetos, hice teatro muchos años, escribí una obra, toqué instrumentos (siempre de manera muy básica) compuse canciones... pero nada me bastó.

No quiero dejar de lado esto que me pasa; solo quiero controlarlo. Aunque claro, el control sería el crítico del que me intento deshacer.

Difícil.


domingo, 22 de marzo de 2020

Como me cuestan las cosas.

De hecho me cuesta encontrar algo que me sea simple. Que me salga sin esfuerzo. Que no se me complique.

Hay cosas BASICAS que me cuestan. Cotidianas, obvias, diarias, simples, que no requieran mayor esfuerzo que acordarse, estar atento, y querer hacerlas.

Estar atento. Atención. Simple atención en lo que estoy haciendo; atención en lo que me rodea, en lo que falta, en lo que necesitan, en lo que puedo hacer, en lo que puedo ayudar, en lo que quiero hacer. Atención en lo que me rodea y en los que me rodean.

Últimamente leo mucho acerca de meditación y mindfulness, y la capacidad de estar y vivir el momento, el aquí y ahora, no pensar en el pasado ni en el futuro, sino simplemente "vivir el presente", y escribiendo esto me doy cuenta que es justamente esa mi mayor falencia.

Atención plena. Cuando medito, la búsqueda no termina en esos 5, 10 o 30 minutos, sino que es un inicio, un entrenamiento para una búsqueda de atención continua, no es tal solo "aquietar la mente" o "dejar libres los pensamientos sin detenernos en ninguno". Es un entrenamiento que sirve para entender que todo es un milagro, un momento único, y esta en cada uno disfrutarlo, transitarlo, o padecerlo. Y veo escribiendo estas lineas veo que justamente es lo que no me pasa. Estoy en otro lado casi todo el tiempo.

No recordar que se terminó el jabón, no pensar en el almuerzo o la cena de mi hija, no saber si hay bolsas de basura, si hay detergente, o si hay que ir a buscar la ropa limpia, es falta de atención; es no estar presente..."presente" (que claro es el concepto... no solo no cambia la palabra sino que tampoco el significado, y sin embargo lo repito sin pensar).

Entonces, tal vez este pueda ser un comienzo.

Esta muy bien meditar, pero no sirve si no estoy atento, si no estoy presente en mi cotidiano, en mi casa, con mi hija y con mi mujer.

Porque mi cabeza esta en otro lado casi siempre. Mi mente divaga, mis pensamientos pueden viajar por lugares increíbles, pero el tiempo pasa y yo me pierdo lo más importante que es el AHORA. Que es mi hija AHORA, que es mi mujer AHORA, que es mi vieja AHORA, y que es mi vida AHORA.

Es tan difícil, o es que no quiero estar aca? acaso no quiero estar ahora aca, viviendo este presente? Es eso lo que me hace divagar y no prestar atención? Si el simple hecho de pensar en mi hija me hace llorar, como no voy a querer estar ahora con ella? Que esta aprendiendo a caminar, a comunicarse, a expresarse, esta forjando su personalidad... como no voy a querer estas acá, ahora, atento?

Aca, ahora, atento; nada más ni nada menos que eso.

23-3-2020