jueves, 29 de noviembre de 2012
Texto escrito el 9-6-1989
Ironía hasta el final.
Ding Dong...GUAU GUAU, GUAU.... ¡AAAHHHH!
Mi instinto me dijo que había llegado el cartero. Fui hacia el buzón para ver que me había traído, cuando veo una bola de bowling partiendo de la mano del hijo del vecino en dirección a mi pié.
Dos horas después estaba en la cama de mi vecino mareado y con un muy fuerte dolor en mi pierna. Pese a eso salté fuera de la cama.... sin recordar que era marinera.
Dos días después me desperté en el hospital con un chichón del tamaño de una aceituna negra, un yeso en la pierna, y una sensación de haber dormido por una década. Monté mi medio de transporte pero no lo pude manejar ya que la bicicleta no aguantó tanto peso. Volví al hospital y una de las enfermeras me ofreció muletas.
Al llegar a mi casa encontré la carta en el buzón como pensaba. Mis nervios hicieron que me pasara al cortar la carta, cortando también mi dedo índice izquierdo. Finalmente leí la carta:
"Hijo, soy tu querida mami. ¿Ya te casaste? ¿De qué trabajas?, te quiero un montón. Yo no te mando esta carta para hablar de eso, sino para desearte un feliz cumpleaños. Espero respuesta. Beso"
Decidido a escribirle y con una idea espectacular fui hacia la pieza, y como siempre le pegué una piña al cajón; pero en vez de abrirse fue directo a mi estómago chocándome contra la pared. Luego cayó dejándome estampado en ella. Saqué el lápiz y retomando la carta, y dándole una nueva ojeada, leí algo que antes no había visto.
"Sigue en la hoja siguiente"
Di vuelta la hoja... "Este mensaje se auto destruirá en 3 segundos"
Jajaj mi mamá siempre fue muy chis...BOOOOOOOOOOOOOOMMMMMM
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